LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO Y LA "BARRICADA" DE MARÍA GALINDO

La gente observaba a la temible María Galindo con atención indisimulada, algunas con admiración, otras con recelo, incluso con temor.

LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO Y LA "BARRICADA" DE MARÍA GALINDO


Por: Luis Oporto Ordóñez

Fiel a su tradición, María Galindo acudió a la 21a Feria Internacional del Libro, la noche del miércoles 7. Armada de su moderna grabadora digital se abría paso por el gentío reunido en el cómodo e inmenso auditorio del Campo Ferial de Següencoma, minutos previos a la inauguración que contó con la participación del Vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, el Embajador del Reino de España, Ángel Vázquez Díaz de Tuesta; el Ministro de Culturas y Turismo, Marko Machicao; el Alcalde de La Paz, Luis Revilla y su esposa, el vicepresidente del Banco Bisa y el presidente de la FIL.

La gente observaba a la temible María Galindo con atención indisimulada, algunas con admiración, otras con recelo, incluso con temor. Estaba satisfecha, en su Barricada, preguntando el criterio de la gente sobre la Feria. Se acercó muy sonriente, me saludó. Me preguntó si podía hacerme una entrevista. Accedí, con mucho agrado.

MARÍA GALINDO FEMINISTA ACTIVISTA EN MUJERES CREANDO
(Arte: Javier Menchaca Barrera)

Varios amigos que compartían conmigo las butacas observaron y escucharon la interpelación de María Galindo en su Barricada. Luego de breve introducción, para orientar a la audiencia de Radio "Deseo", sobre mi experiencia en ferias y libros, me preguntó cuáles eran mis críticas a esa Feria --que ella considera un desastre-- motivando mi respuesta en la que expresé "mi satisfacción por la organización cada vez mejor en la disposición y presentación de los stands, y en la activa participación de libreros, editores e instituciones". María Galindo matizó mi opinión señalando algunos problemas, como el hecho que se cobre el ingreso de Bs. 15.00. "Un problema de todas las ferias a nivel nacional", le respondí. Y, acotó, "la discriminación a los autores y expositores, por el costo significativo del alquiler", lo que no deja de ser un problema real.
Comenté sobre "la cantidad sorprendente de nuevas publicaciones y por supuesto nuevos autores". Es tal la cantidad de libros nuevos publicados que uno ha perdido la cuenta. Es más, mencioné que "Bolivia está experimentando un auge, un 'boom' editorial, del que no están ajenos los ministerios e instituciones públicas que hoy editan obras de importancia innegable, más allá de informes de gestión de utilidad para cierto sector de la población. En cambio, en las publicaciones de consumo masivo, podemos ver aportes muy importantes e interesantes, como muestra un botón: la colección de ocho tomos de la Historia de la Educación en Bolivia, editado por el Ministerio de Educación". También le mencioné, como no podía ser de otra manera, "bellas ediciones, verdaderas obras de arte, que publica la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia". "Si, es cierto, además a precios económicos, eso hay que reconocer", dijo con sinceridad. Luego volvió a las críticas: "¿Y crees que los títulos que se venden son los mejores?". Le respondí "ese es un tema que tiene que ver con la satisfacción de la demanda del usuario, del público lector".

Volvió a la carga con otro tema: "Mira, cuando vivía Werner Guttentag publicaba la Bio-bibliografía Boliviana y ahora ya no se lo hace...". La interrumpí afirmando que "no es verdad, pues la responsabilidad la asumió la Biblioteca Nacional desde el 2002" (Bio-Bibliografía Boliviana 2002-2003, Edición de homenaje a Werner Guttentag). Interpeló, situándose en su Barricada, y espetó: "Ah, el Archivo Nacional, ¿no? Tan mal que anda, con tantos directores que han cambiado, ya no lo publica Luis!" Esta vez la interrumpí con vehemencia: "hasta el 2014 publicó ininterrumpidamente pues es una obligación del ABNB". Concluyó esta Barricada, muy satisfecha afirmando: "que interrumpa una sola vez la edición de esta obra, ya es una mala señal". Coincido con ella, pues es cierto, es mala señal, pues no se trata de falta de dinero, ni de personal técnico, ni de material publicable. El ABNB debe cumplir su obligación.

Luego saltó a preguntas capciosas: "Luis, ¿en qué posición esta la institución que diriges --y para orientar a su audiencia, desplegó el larguísimo nombre que tiene la antigua Biblioteca del Congreso--  en lo que respecta al acceso?" Le respondí que "se aplica en todo su alcance el Art. 21.6 de la CPE, que reconoce el derecho ciudadano de acceso a la información de forma libre…" "Carnet, recomendación, aval, qué se pide?", insistió. "Nada más que la identificación adecuada", le respondí. "¿Ah sí? te comento que una investigadora muy joven, que es escritora y ha sido tu alumna se quejó de ti afirmando que no le has autorizado una copia de los discursos de Marcelo Quiroga Santa Cruz para su libro", a tiempo de mirar --sonriente y complacida-- a los azorados y circunstanciales testigos  de la contundencia de su Barricada. "Que raro, María, pero pues esa persona ha agradecido el servicio que se le prestó en la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional en su investigación", fue mi respuesta. María Galindo y cualquier persona pueden comprobar este extremo pues la autora ha expresado esa satisfacción por escrito, en la segunda edición de su obra sobre Marcelo Quiroga Santa Cruz (").

Antes de despedirse me lanzó su última Barricada: "Te comento que estuve con el director del ABNB y se quejó que te llevaste los archivos de la Asamblea Constituyente de Sucre a tu Archivo". Nuevamente le dije, María, no es verdad pues el Archivo original de ese proceso permaneció en Sucre. Nosotros custodiamos desde el principio la documentación administrativa original. Luis Oporto Ordóñez no tiene el poder que se imagina el director del ABNB. El Archivo de la Asamblea Constituyente fue entregado con inventario, por la presidenta de ese cuerpo legislativo, como corresponde hacerlo legalmente y acorde con los preceptos de la Ciencia Archivística.

Confieso que disfruté mucho en el diálogo con María Galindo, pues el uso de sus Barricadas radiales, es una constación de la vigencia más amplia y plena del derecho a la información.

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