Félix Patzi plantea renuncia o cogobierno como única salida para el presidente Rodrigo Paz
El jefe político del Movimiento Tercer Sistema (MTS), Félix Patzi, advirtió que se vienen más movilizaciones en La Paz en los próximos días. Para Patzi, los sectores están "radicalizando sus medidas", una señal que se confirmó en el último ampliado de Pucarani, donde se decidió continuar con los bloqueos. Se estima que en las asambleas del domingo se asumirá la misma posición.
¿Por qué Paz no declara el estado de excepción?
Según Patzi, el presidente Rodrigo Paz evita decretar el estado de excepción porque conoce las consecuencias: un juicio de responsabilidades y, eventualmente, la cárcel si ordena la salida de los militares a las calles. "Rodrigo sabe que le espera la cárcel si saca militares", afirmó el dirigente sin rodeos.
Dos escenarios fatales para el gobierno
En ese contexto, Patzi plantea que Rodrigo Paz enfrenta dos salidas, ambas complicadas: una renuncia forzada, que sería ilegal, o una renuncia con convocatoria a elecciones, considerada la opción más viable dentro del marco constitucional.
Sin embargo, el jefe de MTS deja abierta una tercera alternativa: que el presidente proponga un cogobierno con los sectores movilizados. Para eso, dice Patzi, Paz tendría que convocar a un diálogo real y concreto. "Rodrigo discursea, no invita a diálogo a los movilizados. Paz habla de diálogo, pero no pone fecha", criticó.
Una estrategia de desgaste que no funcionará
Para Patzi, el gobierno apuesta a agotar la resistencia de los sectores movilizados, pero asegura que esa táctica no tendrá efecto: las comunidades financian los bloqueos y los sostienen por turnos, lo que garantiza su continuidad en el tiempo. "Los bloqueos son por turnos, durarán bastante tiempo", sentenció.
El dirigente también lanzó una crítica directa al origen del gobierno: según Patzi, Rodrigo Paz llegó a la presidencia "por suerte", aprovechando el populismo que acumuló su antecesor, Lara.
Un conflicto sin fecha de cierre
El panorama que describe Patzi es claro: mientras el gobierno no abra un diálogo genuino con los movilizados, los bloqueos continuarán. La presión sobre Rodrigo Paz crece, y las opciones sobre la mesa se reducen. Bolivia espera una señal que, por ahora, no llega.