Montaño rechaza la tesis de la “derrota de la izquierda” y defiende los resultados de los bloqueos

La exministra Gabriela Montaño rechazó el análisis de sus excolegas Manuel Canelas y Hugo Moldiz, quienes calificaron de "derrota de la izquierda" el acuerdo alcanzado entre la Central Obrera Boliviana (COB) y el gobierno de Rodrigo Paz tras 53 días de bloqueo nacional.

«No defienden ideas, defienden lo que les conviene», disparó Montaño al referirse a ambos exfuncionarios, a quienes acusó de actuar por intereses personales y de desviar el debate de lo que, según ella, son los logros reales de la movilización.

Un acuerdo que mucha gente desconoce

Para Montaño, el conflicto no terminó en derrota: terminó con un papel firmado. El gobierno de Rodrigo Paz suscribió un acuerdo con la COB el viernes previo al decreto de estado de excepción, y ese documento tiene compromisos concretos que la exministra considera una victoria de los sectores populares.

Según ese acuerdo, el Ejecutivo no puede privatizar empresas públicas estratégicas ni entregar recursos naturales a transnacionales. Tampoco puede aprobar leyes que criminalicen la protesta social, aceptar créditos del FMI con condicionamientos económicos ni subir indiscriminadamente el precio de los combustibles.

«El gobierno de Rodrigo Paz no puede incumplir el acuerdo con la COB», advirtió Montaño.

La responsabilidad de Rodrigo Paz

La exministra atribuyó directamente a Paz la escalada del conflicto. Según su lectura, el gobierno ignoró el pliego petitorio que la COB presentó en abril, limitándose a enviar cartas en lugar de sentarse a dialogar. Esa omisión, dice Montaño, fue la que llevó a que el movimiento popular terminara pidiendo su renuncia.

También identificó dos errores políticos de fondo en la gestión de Paz: haber traicionado a los sectores indígenas y campesinos que lo eligieron, y haber priorizado su supervivencia política y futura reelección por encima de la gobernanza. En lugar de asegurar combustible, dólares y proteger la economía popular, señaló, Paz se concentró en resucitar al MIR como partido propio, lo que lo llevó a romper con Edman Lara, su único puente hacia los sectores populares.

El resultado, según Montaño, es una pérdida de confianza sin retorno: Paz se quedó sin base electoral tanto del campo popular como de sus aliados naturales en la derecha.

Otras victorias del movimiento: la Ley 1720 y la unidad indígena

Montaño destacó dos logros adicionales que, a su juicio, Canelas y Moldiz omiten deliberadamente en sus análisis. El primero es la abrogación de la Ley 1720, que según ella buscaba reconcentrar la tierra y había sido impulsada por Branco Marinovic.

El segundo es la unificación de los sectores aimaras y quechuas, que durante los 53 días construyeron una agenda común de resistencia en las carreteras. Para la exministra, ese reencuentro entre pueblos indígenas es en sí mismo un resultado histórico que no debe minimizarse.

«Gracias a la resistencia de estos sectores, Bolivia hoy posee litio e hidrocarburos para el beneficio de todos», sostuvo, y criticó a quienes, por no haber participado nunca en una movilización social, son incapaces de leer la realidad del país.

Paz repite los errores de Arce

Al cerrar su análisis, Montaño trazó un paralelo que no dejó margen a la duda: Rodrigo Paz está cometiendo los mismos errores que Luis Arce.

«Paz y Arce coinciden en olvidarse de quien los eligió», sentenció la exfuncionaria, quien subrayó que ningún gobierno sobrevive políticamente cuando gobierna para intereses ajenos a quienes le dieron el poder.

Noticias de Bolivia de hoy 27/06/2026

VIDEO: NOTICIAS DE BOLIVIA DE HOY