La operadora política opera: las dudas detrás del caso Nadia Beller

Por: Melissa Rosario
Nadia Beller aseguró que quien realmente gobierna es Fernando Cerimedo. Pero un sector de la opinión pública se pregunta si no es ella quien, en los hechos, estaría incidiendo sobre la Policía y parte del sistema judicial. La velocidad con la que se activaron ciertas detenciones —en contraste con la lentitud habitual de la justicia en Santa Cruz— alimenta esa sospecha.
En Santa Cruz, señalan sus críticos, se mata y se asalta a diario sin que existan respuestas judiciales rápidas. Por eso llama la atención que, en este caso puntual, todo se haya movido con una celeridad inusual.
Las preguntas sin respuesta
Beller denunció haber sido víctima de disparos, pero hasta ahora no se conocen fotografías de los supuestos orificios de bala, y circula únicamente una radiografía sin nombre visible. La Policía no habría constatado directamente las heridas. Un solo médico certificó el cuadro, señalando que la paciente se encontraba en terapia intensiva —algo que, según trascendió, no correspondería a su situación real. Beller tampoco ha rendido declaración formal ante la Policía.
Estas ausencias —de imágenes, de personal médico visible, de una declaración formal— son las que sostienen las dudas de quienes cuestionan su versión, más allá de cualquier afirmación categórica sobre lo ocurrido.
Entre la venganza y la política
Beller respondería, según distintas versiones, al entorno de Álvaro García Linera, cercano a Evo Morales, y actuaría con un protagonismo que algunos comparan al de una autoridad de gobierno. Se ha señalado también —sin confirmación oficial— que habría existido una relación sentimental con Cerimedo, y que el conflicto entre ambos no se originó por desacuerdos políticos, sino por un hallazgo de mensajes privados de él con su esposa. La propia Beller, en una entrevista con DTV, habría afirmado haber sido agredida por Cerimedo tras ese episodio.
Si esas versiones fueran ciertas, la lectura sería doble: una demostración de poder hacia su expareja —hoy detenido, mientras ella permanece en libertad— y, al mismo tiempo, una posición de influencia que beneficiaría a sectores de la izquierda vinculados al MAS.
Lo que Bolivia reclama
Más allá de la trama personal, lo que está en juego es de fondo económico: las denuncias sobre comisiones irregulares por litro de combustible en un país con las arcas fiscales quebradas. Bolivia, insisten los críticos de esta versión, no busca morbo: busca que se esclarezcan los hechos, con pruebas y sin relatos que se sostengan solo en la palabra de una de las partes.
Mientras eso no ocurra, para quienes cuestionan esta historia seguirá habiendo más preguntas que certezas.