Lara, Tuto o Evo: las tres caras del día después de Rodrigo Paz

Por: Gonzalo Villegas Vacaflor

Bolivia empieza a hacerse una pregunta más grave que la popularidad o impopularidad de un presidente: si Rodrigo Paz no logra sostener su Gobierno, ¿cuál es la alternativa real?

Porque alternativas existen. El problema es otro: determinar si alguna de ellas garantiza que el remedio no termine siendo peor que la enfermedad.

Las cuatro rutas sobre la mesa

La primera es estrictamente constitucional: Edmand Lara. Ante una ausencia definitiva del presidente, corresponde al vicepresidente asumir el cargo. Pero la sucesión constitucional resuelve quién ocupa el Palacio Quemado; no garantiza gobernabilidad, estabilidad económica ni capacidad para pacificar un país fracturado.

La segunda alternativa sería política y electoral: Jorge "Tuto" Quiroga, quien obtuvo cerca del 45,4% en la segunda vuelta de 2025 frente al 54,5% de Paz. Quiroga representa una opción claramente distinta y conserva el respaldo de una porción considerable del electorado, según consignó Al Jazeera.

La tercera aparece inevitablemente en el debate popular: "con Evo estábamos mejor". Es una frase políticamente poderosa porque apela al recuerdo de los años de crecimiento, dólares abundantes, combustible barato y mayor gasto estatal. Pero confundir aquella bonanza con una solución para 2026 sería peligroso: el modelo estatista de las administraciones del MAS dejó problemas estructurales que el país está obligado a enfrentar hoy.

Y está la cuarta ruta: sostener a Rodrigo Paz obligándolo a corregir el rumbo, o esperar elecciones anticipadas cuando corresponda constitucionalmente. Ninguna opción es sencilla.

Un gobierno que llegó fuerte y hoy negocia debilitado

Paz llegó al poder con el 54,5% de los votos en segunda vuelta, pero hoy gobierna con una coalición frágil, sin mayoría sólida en el Legislativo y enfrentando el costo social de sus reformas económicas. Reuters describe un creciente descontento tras los recortes de subsidios y de gasto público, mientras el programa económico del gobierno enfrenta una negociación parlamentaria cuesta arriba.

A esto se suma una nueva tormenta política: la censura legislativa contra el ministro de Economía y el escándalo que rodea al asesor argentino Fernando Cerimedo, detenido mientras la Policía investiga su presunta vinculación con el ataque armado contra Nadia Beller. Las responsabilidades deberán establecerse en la Justicia, pero políticamente el episodio golpea de nuevo al entorno presidencial.

La variable que Bolivia ya no puede eludir: el crimen organizado

Aquí entra el Escudo de las Américas, la coalición regional impulsada por Estados Unidos contra los cárteles y el crimen organizado transnacional. Bolivia participó en la cumbre que dio origen a esta iniciativa junto a Ecuador, Argentina, Chile, Panamá, Paraguay y otros países, con un esquema de cooperación en seguridad, inteligencia y lucha contra estructuras criminales.

Colombia ya fue más lejos: Washington y Bogotá plantearon operaciones militares conjuntas contra organizaciones armadas vinculadas al narcotráfico, con un compromiso estadounidense de cerca de 1.000 millones de dólares en cooperación de seguridad, según Reuters.

¿Podría Bolivia profundizar esa cooperación y pedir asistencia a Estados Unidos? Sí, como decisión soberana y dentro del marco constitucional correspondiente. Pero cooperación internacional no equivale automáticamente a tropas extranjeras operando libremente en territorio nacional. Cualquier participación de agentes especializados, intercambio de inteligencia o acciones conjuntas tendría que definir con precisión competencias, jurisdicción, mando, duración y respeto a la soberanía boliviana —los mismos límites que hoy debate Colombia, según El País.

Bolivia podría necesitar cooperación internacional mucho más profunda para investigar narcotráfico, lavado de dinero, sicariato, corrupción y crimen organizado transnacional. Pero esa cooperación debe fortalecer a las instituciones bolivianas, no sustituirlas.

La pregunta que nadie quiere responder

Si cae Rodrigo Paz, ¿qué viene después? Lara es la sucesión constitucional. Tuto representa una alternativa electoral que obtuvo casi la mitad del voto nacional. Evo simboliza para algunos la nostalgia de una bonanza difícil de reproducir en las condiciones actuales. Y una elección anticipada tampoco garantiza que de las urnas salga gobernabilidad inmediata.

Bolivia debe tener mucho cuidado con una consigna aparentemente sencilla: "que se vaya Paz". Porque sacar a un presidente puede tomar días. Reconstruir un país políticamente fracturado, económicamente debilitado y amenazado por el crimen organizado puede tomar décadas.

Antes de empujar al país hacia otra ruptura, gobierno, oposición y movimientos sociales deberían responder una sola pregunta:

¿Tenemos una alternativa mejor, o simplemente estamos cambiando una crisis por otra peor?

Noticias de Bolivia de hoy 19/08/2026

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