La recompensa de $us 100.000 que un periodista propone en broma por Evo Morales
Arandia y Espinoza analizan el pulso entre Evo Morales y el Gobierno
En el programa La Tertulia de Radio Fides, los periodistas John Arandia y Mario Espinoza debatieron sobre el pulso político entre Evo Morales y el Gobierno, la posibilidad de su aprehensión y el delicado equilibrio de fuerzas en el Chapare.
Un desafío directo al Estado
Para Arandia, el expresidente estaría provocando abiertamente a las autoridades, en una actitud que interpretó como una burla frente a la incapacidad del Estado de actuar. Espinoza coincidió en el diagnóstico, aunque matizó que ese margen de maniobra tiene un límite: consideró que Morales no podrá sostener indefinidamente la movilización de sus bases, ya que los recursos para financiar viáticos eventualmente se agotarán.
El dilema de la aprehensión
Espinoza planteó dudas sobre la conveniencia de capturarlo en este momento, advirtiendo sobre el riesgo de que se desate un "baño de sangre muy fuerte". Según su lectura, el presidente evitó deliberadamente movilizar a las Fuerzas Armadas o declarar estado de sitio, una decisión que —a su juicio— impidió muertes atribuibles al Estado y frustró a sectores como los encabezados por Álvaro García Linera o Juan Ramón Quintana, quienes, según Espinoza, buscaban un detonante para impulsar un escenario de mayor confrontación.
Sobre los recientes controles policiales, Espinoza fue categórico: cree que Morales no volverá a exponerse pasando en su camioneta por un puesto de control, porque, aunque mantenga una postura desafiante, no arriesgaría su propia seguridad de forma directa.
La policía, entre la orden y el riesgo
Arandia cuestionó qué margen de acción le queda a la Policía en las trancas, ahora que se conoce que Morales las cruza sin mayor obstáculo, y lamentó el caso de dos efectivos que terminaron procesados tras un incidente vinculado al exmandatario.
Espinoza advirtió que un intento de captura dentro del Chapare movilizaría de inmediato a la población y generaría un escenario de alto riesgo. Con tono directo, se dirigió al comandante de la Policía: "Sokol, agárrelo a Evo y su historia va a cambiar", sugiriendo que una acción de ese tipo podría marcar un antes y un después en su carrera.
El Chapare, una "república independiente"
Espinoza describió la calma actual en la región como una paz precaria, sostenida en parte por sectores que aún idolatran a Morales, lo que —advirtió— podría derivar en reacciones violentas ante cualquier intento de intervención. Definió al Chapare como una especie de "república independiente" donde ingresar representa un riesgo considerable.
En lugar de una confrontación directa, propuso una estrategia de asfixia económica: bloquear cuentas bancarias e investigar el flujo de dinero presuntamente vinculado al narcotráfico. Calificó la actitud de Morales como la de un "parador" que reta al presidente a un enfrentamiento directo, y bromeó con la idea de ofrecer una recompensa de 100.000 dólares por su entrega.
El diálogo cerró en tono distendido: Arandia sugirió, en broma, que el Gobierno debería contratar a Espinoza como asesor por sus "ideas brutales". Espinoza respondió con un rotundo: "No, gracias".