Obispo pide que las promesas a la Virgen de Urkupiña sean sinceras y no una transacción comercial

Obispo pide que las promesas a la Virgen de Urkupiña sean sinceras y no una transacción comercial

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, monseñor Estanislao Dowlaszewicz, instó este domingo a los miles de feligreses que participan en las celebraciones en honor a la Virgen de Urkupiña a asumir sus promesas con verdadera fe, sinceridad y compromiso, y no como una especie de intercambio para obtener favores.

Durante su homilía dominical en la Catedral de Santa Cruz, el religioso cuestionó cuántas de las promesas que hacen los creyentes realmente se cumplen. "¿Cuántas promesas se hacen? ¿Y cuántas promesas se cumplen? Prometemos, prometemos y nos olvidamos de cumplirlas. La situación es aún peor. Ni siquiera recordamos nuestras promesas", dijo.

Dowlaszewicz argumentó que una promesa que no se cumple deja de ser una expresión genuina de fe y se convierte en una especie de compromiso condicional. “No fue una verdadera ofrenda, sino simplemente una promesa de pago: prometo hacer esto, aquello y luego no nos gusta cumplir lo que prometimos”, cuestionó.

En esa línea, destacó que para Jesús lo fundamental no es recibir algo a cambio de la fe, sino asumir una actitud desinteresada. “El resto es simplemente una transacción comercial: compra, venta, promesa”, dijo el obispo.

El religioso también reflexionó sobre la relación de los creyentes con Dios y cuestionó el hecho de que muchas personas acuden a Él sólo cuando necesitan algo, pero se alejan de la práctica religiosa y del compromiso con los demás. Dijo que Dios puede esperar durante años a que una persona se confiese o participe en la misa dominical, mientras sigue recurriendo a él cuando necesita ayuda.

Dowlaszewicz sostuvo que quien pide algo a Dios debe demostrar, como mínimo, misericordia y capacidad de perdonar a los demás. En ese contexto, advirtió sobre el riesgo de reducir la fe a una manifestación folclórica.

"Tratamos a Dios como un elemento del folclore, como una pintura, una imagen. Y luego nos molesta que Él no nos tome en serio", dijo. Según el obispo, el problema no es que Dios haya dejado de tomar en serio a las personas, sino que muchas veces son ellos quienes dejan de tomar en serio su relación personal con Dios.

También señaló que la ira, el rencor, la venganza y las divisiones están lejos del mensaje de Cristo. Al contrario, sostuvo que estas situaciones deben convertirse en oportunidades de reconciliación y de reflexión profunda sobre el corazón y las acciones de cada persona.

Explicó que la oración no debe entenderse como una forma de suplicar ante un Dios que exige dependencia o humillación. Afirmó que Dios conoce las necesidades humanas y que está dispuesto a conceder lo verdaderamente bueno para cada persona.

En ese sentido, indicó que cuando Jesús nos invita a orar busca que las personas encuentren un momento de reflexión para descubrir “lo que realmente necesitamos y lo que verdaderamente nos hace bien”.

Fuente: Erbol

Noticias de Bolivia de hoy 16/08/2026

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