“Le pido disculpas por haberlo sobreestimado”: la respuesta de Ramón Grimalt a Evo que se volvió viral
La disculpa sarcástica de Ramón Grimalt a Evo Morales: la analogía de las hienas que encendió las redes
Evo Morales exigió una disculpa pública. La exigió con enojo, convencido de que las críticas y cuestionamientos de Ramón Grimalt a su gobierno merecían una rectificación. La respuesta que recibió, sin embargo, no fue la que esperaba: Grimalt aceptó disculparse, sí, pero lo hizo con una ironía tan afilada que terminó siendo mucho más dura que cualquier crítica anterior.
Todo empezó cuando el expresidente reclamó públicamente que se le pidiera perdón por comparaciones hechas en su contra. Grimalt no se negó. Al contrario: tomó el pedido al pie de la letra y construyó, desde ahí, una de las respuestas más comentadas de las últimas semanas.
"No está capacitado para darnos lecciones de moralidad"
Antes de entrar en la disculpa propiamente dicha, Grimalt fue categórico sobre la autoridad moral que Morales reclama para sí mismo. Sostuvo que la autoridad se construye con hechos y no con discursos, y que hay una diferencia enorme entre ser considerado un líder histórico por los propios seguidores y aspirar al rol de mesías. Reconoció avances puntuales del gobierno del MAS, pero fue enfático al señalar que el actual gobierno "es el heredero de una catástrofe" y que, en lugar de resolverla, se queda instalado en ella.
La disculpa que fue una crítica
Aquí llegó el giro. Grimalt se disculpó, formalmente, por haber comparado a los seguidores de Morales con hienas. Pero el motivo de la disculpa no fue el que Morales esperaba: pidió perdón por haberles atribuido "fuerza e ingenio", cualidades reales del animal, a un grupo que —según él— sostiene su poder únicamente a través del clientelismo y la prebenda.
"Lo felicito, pero eso no es muestra de fuerza ni de dignidad y mucho menos de ingenio", ironizó, antes de recordarle a Morales que si alguien en el país debería disculparse públicamente, es él, por los excesos cometidos durante su presidencia.
Un "espíritu carroñero" que no distingue colores políticos
Grimalt amplió la crítica más allá de la figura de Morales. Señaló que la persecución política, la vulneración de derechos y el debilitamiento institucional no son exclusividad de un solo sector: describió un "espíritu carroñero" que atraviesa transversalmente a todo el sistema político boliviano, de izquierda a derecha, sin distinción de bando.
La lección de gramática (y la analogía del mono con la navaja)
Uno de los pasajes más comentados fue cuando Grimalt cuestionó la comprensión lectora de Morales sobre su propia comparación original. Explicó que la palabra "como" establece una relación comparativa, no una equivalencia literal, y lo ilustró con una nueva imagen: entregarle nuevamente el gobierno a Morales, dijo, sería "como entregarle una navaja suiza a un mono", una forma de graficar lo que considera una irresponsabilidad tras la gestión pasada.
"No tengo miedo": la respuesta a las amenazas
Grimalt también se refirió a las amenazas y posibles procesos judiciales en su contra. Fue tajante: aseguró que sus detractores solo muestran valentía en grupo, detrás de pantallas o resguardados por estructuras de choque en el Chapare. Dijo no tener nada que ocultar ante la justicia y remarcó que su único temor real no son los juicios, sino la posibilidad de que figuras marcadas por la ignorancia y la crueldad vuelvan a gobernar el país.
Opinar no es mentir
Como parte de su defensa, Grimalt trazó una línea clara entre opinión y mentira, situando la libertad de expresión como base de su postura. Lamentó, sin embargo, que las redes sociales empoderen a quienes las usan para humillar y amedrentar, y reivindicó su propia decisión de mantenerse alejado de esas plataformas.
Cerró su alocución con una imagen personal: prefiere la tranquilidad de sus libros, la escritura y los partidos del Barça antes que la exposición pública constante, aunque dejó claro que no piensa callarse ni retroceder en sus críticas.