Ramiro Orías: Prórroga del estado de excepción puede debilitar el debate de una reforma constitucional

El jurista Ramiro Orías advirtió que la continuidad del estado de excepción y la posibilidad de avanzar paralelamente en una reforma constitucional abren una zona de tensión jurídica y política que puede terminar afectando la deliberación pública que requiere cualquier modificación de la Carta Magna.
En declaraciones a ERBOL, Orías dijo que, en su criterio, la aplicación del estado de excepción ha sido hasta ahora "bastante flexible", con un despliegue que no tuvo carácter nacional y que, en determinados casos, estuvo focalizado territorialmente. Bajo esa consideración, señaló que no existen fundamentos suficientemente sólidos para una ampliación que pueda traducirse en nuevas restricciones a las libertades públicas.
"Parecería que las condiciones que motivaron su aprobación ya han sido superadas", sostuvo Orías, y aseguró que, desde el punto de vista jurídico, una solicitud para extender la medida por otros 90 días "no se ve muy sólida" si pretende mantener un régimen generalizado de limitación de libertades en todo el país.
Una reforma constitucional necesita libertad para deliberar
El debate adquiere mayor complejidad cuando se plantea la posibilidad de iniciar un proceso de reforma constitucional mientras permanece vigente un estado de excepción.
Para Orías, avanzar directamente hacia la aprobación de una reforma constitucional en esas condiciones constituiría "un exceso desde el punto de vista normativo". Recordó que la propia Constitución establece límites para la aprobación de reformas durante un estado de excepción, precisamente porque una modificación de carácter estructural requiere condiciones adecuadas para el debate y la deliberación pública.
"Una reforma constitucional que aborda reformas estructurales requiere un espacio de libertad y deliberación", afirmó.
Sin embargo, según su interpretación, si se prolonga el estado de excepción, durante los próximos 90 días pueden desarrollarse actividades preparatorias hacia la reforma constitucional. El trabajo técnico, la elaboración de propuestas y la discusión preliminar podrían avanzar, pero bajo condiciones que garanticen que las restricciones derivadas del estado de excepción no interfieran con el debate constitucional.
En ese escenario, Orías considera necesario establecer un monitoreo estricto para evitar que las limitaciones a las libertades públicas terminen contaminando el proceso. De lo contrario, advierte, podría generarse una "zona gris" capaz de deslegitimar el proceso de discusión pública de una eventual reforma constitucional.
Justicia, autonomías y economía, los tres ejes
Frente a la posibilidad de una reforma constitucional, el jurista dijo que se podría optar por una modificación parcial, concentrada en aspectos estructurales que no cambien la arquitectura básica del poder público ni los derechos y garantías establecidos en la primera parte de la Constitución.
Su propuesta apunta a tres grandes áreas: la reforma de la justicia, la revisión del régimen fiscal y autonómico, y modificaciones económicas destinadas a enfrentar la crisis que atraviesa el país.
En materia autonómica, mencionó específicamente el esquema de distribución de recursos conocido como "50/50", además de una reforma de la justicia y cambios económicos que permitan generar condiciones para afrontar la crisis.
La idea, explicó, sería construir un paquete de modificaciones sustantivas sin alterar las potestades públicas ni la estructura fundamental del Estado.
Una "ventana" política que puede cerrarse
Orías considera que existen condiciones políticas para iniciar esa discusión. Su argumento parte de la composición de la actual Asamblea Legislativa, donde identifica una mayoría de más de dos tercios y, según su lectura, coincidencias en torno al papel del mercado, las instituciones democráticas y la justicia.
"Creo que hay una oportunidad", afirmó, aunque advirtió que esa ventana política podría cerrarse si no se inicia oportunamente el debate.
Su diagnóstico parte de una idea más amplia: Bolivia atraviesa, en su criterio, una "transición democrática sin transición" porque el cambio de gobierno no habría estado acompañado por una transformación equivalente de las estructuras institucionales.
"Hubo un cambio de gobierno, pero seguimos con la misma Constitución, seguimos con las mismas leyes, seguimos con los mismos jueces", señaló Orías y, desde esa perspectiva, consideró necesaria una reforma de las estructuras democráticas para evitar que el cambio de administración termine siendo únicamente un cambio de gobierno sin una transformación institucional de fondo.
"Si el país no asume una reforma democrática de sus estructuras, va a ser un gobierno más del régimen anterior", afirmó.
Recuperar la centralidad de la Asamblea
El jurista reconoce, al mismo tiempo, que la confianza ciudadana en determinados actores políticos ha disminuido, particularmente respecto del Ejecutivo. Sin embargo, considera que Bolivia conserva una experiencia de resolución pacífica de sus crisis dentro de los cauces constitucionales y de la institucionalidad democrática.
En ese escenario, propone devolver protagonismo a la Asamblea Legislativa como espacio de representación del voto popular y de la deliberación política.
"Poner en el centro del radar político a la Asamblea Legislativa", según Orías, permitiría recuperar su papel como representación de la ciudadanía y como espacio para discutir las grandes decisiones nacionales.
Para el jurista, devolver a la Asamblea esa centralidad significaría también recuperar su condición de "Casa de la Democracia", desde donde podrían procesarse las diferencias políticas y buscarse mecanismos institucionales para enfrentar la crisis que atraviesa el país.
El desafío, en su lectura, no es solamente discutir qué reformas necesita Bolivia, sino garantizar que ese debate se desarrolle en condiciones de libertad, deliberación y legitimidad democrática. En esa ecuación, el fin o la eventual prórroga del estado de excepción y el papel que asuma la Asamblea Legislativa aparecen como dos factores decisivos para el rumbo del proceso.
Fuente: Erbol